el arte del retoque

El lenguaje del retoque

Los profesionales del retoque digital contamos con un amplio abanico de técnicas y herramientas propias de nuestra especialización. Y, como tal, la profesión precisa de un lenguaje del retoque, propio y específico. Los términos que definen todos estos recursos son de sobra conocidos para muchos, pero si te estás iniciando en el retoque tal vez no te resulte tan sencillo entender algunos matices entre uno y otro término.

Por ello, en este post vamos a hablar de los términos y conceptos que se utilizan más a menudo en el mundo del retoque digital, muchos de ellos propios de la fotografía –que analizamos en primer lugar- y otros específicos del retoque.

Conceptos de fotografía

En primer lugar, hay que tener en cuenta que muchos de los conceptos utilizados en retoque fotográfico son propios del mundo de la fotografía. Y, cuando hablamos de fotografía, hablamos de luz. Ya que gracias a ella podemos tomar imágenes.

El concepto de enfoque consiste en hacer coincidir los rayos de luz reflejados por el objeto fotografiado con el foco de la lente para permitir que se aprecien todos los detalles de una imagen. La claridad con la que se aprecian los detalles de una fotografía gracias a un enfoque correcto es lo que denominamos nitidez.

Por otro lado, la luminosidad es un atributo directo de la imagen relacionado con el nivel de brillo y que influye tanto en el contraste como en la saturación.

Atributos del color

La mayor parte de los conceptos utilizados en torno a las imágenes suelen estar relacionados con las características del color. El brillo es la cantidad de luz que emite un cuerpo; en este caso, el color. El contraste alude a la percepción de un color con respecto a otro de referencia. Y la saturación es la intensidad de cada uno de los colores de una fotografía, según el grado de blanco, negro o gris de su composición.

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En retoque hablamos también del balance de blancos con el que es tomada una foto, que hace referencia al equilibrio en la temperatura de color. Y solemos hacer uso de un histograma, que es la representación gráfica de los tonos de una imagen.

Técnicamente, es fundamental conocer los modos de color. El modo de color es la forma en la que un programa de retoque aplica color a los píxeles de una imagen. Los más conocidos son RGB (Red, Green and Blue) y CMYK (Cian, Magenta, Yellow and Black), que hacen referencia a los colores que se utilizan como primarios para crear todos los demás.

Conceptos técnicos del retoque

Los términos técnicos de retoque digital están estrechamente relacionados con las herramientas utilizadas para realizar los distintos ajustes: máscaras, recortes, marcos…

En primer lugar, cuando hablamos de corregir o retocar nos referimos siempre a mejorar una imagen a través de la modificación de algunos de sus valores, pero siendo siempre fieles a su realidad.

Las técnicas de las que parten gran parte de los retoques son las de recorte y clonado. Como su propio nombre indica, recortar es seleccionar un trozo de imagen para moverlo, eliminarlo o modificar sus valores en una zona concreta. Si este recorte se ajusta a los contornos de un elemento concreto de una imagen, hablamos de silueteado. Normalmente, realizamos un silueteado para poderlo recortar del fondo con un recorte de precisión.

Con el clonado, conseguimos copiar una zona de una imagen para utilizarla como muestra. Es una técnica muy utilizada en pieles y en imágenes de tejidos que queremos que no pierdan textura. Sin embargo, cuando clonamos un trocito de imagen, copiamos también todos sus atributos (iluminación, color…), que pueden no casar de forma natural en la zona de destino. Para trabajar con uniformidad también se suele utilizar la interpolación, que consiste en crear nuevos pixeles en la imagen a partir de la información de los pixeles adyacentes. Esta técnica suele modificar la resolución, aunque no aumenta la calidad de imagen.

También podemos licuar una imagen para modificar la apariencia de un elemento, por ejemplo tirando, inflando o desinflando un área concreta. Se suele utilizar esta técnica para suavizar arrugas en una prenda o marcas de celulitis en la piel de un modelo.

Por último, en cuanto a tamaño y proporción, hablamos de reescalado, reencuadre y enmarcado. Reencuadrar y enmarcar una imagen se utilizan para dar protagonismo a determinados elementos de la fotografía, bien sea moviendo la imagen dentro de una plantilla con el tamaño de la imagen final, o añadiéndole un nuevo marco exterior. El reescalado, por su parte, consiste en retocar el tamaño digital de la imagen para adaptarlo a diferentes formatos de archivo o distintos soportes.

En un próximo post relacionaremos todos estos conceptos y técnicas con las herramientas que se utilizan en los softwares de edición correspondientes.

 

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